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José María Fernández Sousa-Faro | Presidente de Grupo Zeltia

"Hemos encontrado nuestra razón de ser en la exploración del universo marino" | abril 2010

  
José María Fernández Sousa-Faro (Madrid, 1945), es licenciado en Químicas y Dr. en Bioquímicas por la Universidad Complutense de Madrid, donde ejerció como docente entre 1968 y 1979. Con experiencia también como catedrático de Bioquímica en la Universidad de Santiago de Compostela, y con más de noventa publicaciones científicas y patentes en su haber en el área de la bioquímica, los antibióticos y la biología molecular, Fernández Sousa es sin embargo más conocido por su profusa y exitosa actividad en el ámbito empresarial.

Al frente de ASEBIO (Asociación Española de Bioempresas) desde el pasado año,  Fernández Sousa preside desde 1985 el Consejo de Administración del Grupo Zeltia, líder mundial en el descubrimiento y desarrollo de farmacéuticos de origen marino y séptima empresa española en inversión en I+D+i. Es, de hecho,  fundador y presidente de las cuatro firmas del sector biofarmacéutico del Grupo: Sylentis, Genómica, PharmaMar y Noscira, estas dos últimas colaboradoras de GAIKER-IK4 desde el año 2001. 
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Usted se encuentra entre los pioneros a nivel nacional en el mundo de la Biotecnología. De hecho, preside el Grupo Zeltia desde el 85, el mismo año que nació Gaiker con la convicción de que había mucho por recorrer ¿Cómo diría que ha evolucionado el sector en este tiempo y cómo augura que será su futuro? Hace 25 años el panorama que teníamos ante nosotros los que creíamos en la biotecnología no tenía nada que ver con el de hoy en día. En aquel momento la biotecnología en España era un sector prácticamente desconocido, por lo que los comienzos no fueron fáciles… pero creíamos en nuestra idea del mar como fuente de nuevas moléculas, ya que la gran biodiversidad del mundo marino y  el hecho de que estuviera prácticamente sin explorar suponían una importante ventaja en el descubrimiento de nuevos fármacos.

Desde ese difícil pero a la vez prometedor comienzo hasta hoy, hemos tenido que recorrer un largo camino, hasta que en el año 2007 la prueba de concepto del mar como fuente de fármacos se materializó con nuestro primer producto, Yondelis®, primer fármaco antitumoral de origen marino y primer fármaco oncológico español. En ese momento se vio recompensado todo nuestro esfuerzo dedicado a la investigación y a la innovación.

Actualmente la biotecnología está permitiendo grandes logros en el desarrollo de medicamentos tales como la “medicina personalizada”, un nuevo concepto mucho más adaptado al perfil de cada paciente, algo impensable hace 25 años cuando comenzó nuestra andadura en este sector. Hoy día disponemos de técnicas genético-moleculares muy potentes que nos facilitan la comprensión de los complejos mecanismos que determinan la actividad de un fármaco por un determinado tipo tumoral, lo que además beneficiará la paciente ya que se disminuirán los efectos secundarios. Nosotros estamos trabajando en ello ya que confiamos en que le futuro seguirá ese camino.

¿Cuales diría que son los posibles obstáculos con los que se puede encontrar el sector de la biotecnología español frente a otros países europeos?
El mayor obstáculo con el que nos encontramos actualmente es el acceso a capital. Desde el Estado el apoyo que recibimos no es suficiente. Por ello, con el ánimo de que el Estado vaya reconstruyendo su capacidad de liderazgo y por tanto de coordinación, debemos repensar la estructura del presupuesto del Estado, proponiendo inversiones en donde no se invirtió lo suficiente y potenciando o introduciendo medidas e instrumentos que nos hayan demostrado su eficiencia a la hora de impulsar la I+D+i empresarial y la innovación tanto a escala nacional como autonómica.
Una solución para las empresas biotecnológicas puede estar en el capital riesgo, que todavía no ha cuajado del todo en España. Ahora mismo España no cuenta con un sector financiero interesado en invertir en la Biotecnología española, ni tampoco este sector en nuestro país tiene el recorrido suficiente para que pueda atraer el interés de financieros internacionales.

La existencia de algún agente privado que pusiera en contacto los resultados de la investigación que se generan, fundamentalmente desde el sector público, con las necesidades o demandas del mercado, así como con los inversores, dinamizaría de forma importante nuestro sector biotecnológico. Desde mi punto de vista, fomentar la salida a Bolsa de más empresas biotecnológicas ayudaría también a solventar el problema de la falta de capital además de a mejorar la imagen de solvencia y seriedad, el prestigio y la reputación de las empresas que cotizasen en Bolsa.

¿Cómo de difícil resulta competir con los gigantes en un entorno global? ¿Dejan hueco las grandes multinacionales?
No resulta fácil… A pesar de que las grandes multinacionales llevan muchos años en el mercado, tienen muchos años acumulados de experiencia, abarcan gran cantidad de áreas de negocio, ahora nos encontramos en un mercado global donde es necesario que todos nos adaptemos a fin de sobrevivir. Nosotros hemos encontrado nuestra razón de ser en la exploración del universo marino en busca de fármacos novedosos. En este ámbito vamos muchos años por delante de nuestros competidores.

Se le reconoce por haber sabido apostar por la I+D a largo plazo, por haber tenido visión de futuro ¿Qué sería del Grupo Zeltia sin esa apuesta firme y continuada por la I+D?
No concibo a día de hoy una empresa sin un departamento de I+D. La inversión en I+D en general mejora la producción de nuevos bienes, así como la mejora de los procesos de producción y de la diferenciación de los productos, dando lugar a un aumento de la tecnología disponible. Apostar por la innovación es apostar por el empleo de calidad cualificado, los expertos afirman que por cada empleo que se genera en I+D+i se crean otros 12 directos o indirectos en externalidades. Desde luego que ése es el modelo que me gustaría para España, que exista un equilibrio intersectorial, y que prime la innovación en todos los sectores como garantía de estabilidad laboral, competitividad y futuro.

La I+D+i es la base del Grupo Zeltia y por eso invertimos el 70% de la facturación en este campo. Sin esta I+D, no puedo asegurar qué habría sido del Grupo.

¿Diría que el modelo de Zeltia, con una apuesta por la I+D con resultados a largo plazo, podría ser aplicable a otro tipo de negocios?
Definitivamente, sí. El estancamiento de las empresas no favorece a la economía de un país. Hay que incorporar avances, nuevas soluciones a los problemas diarios de la sociedad y esto sólo se consigue apostando por la innovación. Un ejemplo de ello es  un proyecto innovador que pusimos en marcha en 2008 en nuestras empresas del sector de Química de Gran Consumo de Zeltia, en colaboración con una entidad privada de investigación del País Vasco y la Universidad de Santiago de Compostela para la aplicación de la nanotecnología como alternativa ecológica para la preservación de la madera, del que esperamos resultados prometedores.

También hemos establecido un acuerdo con la Fundación Inbiomed (con sede en San Sebastián) para llevar a cabo un programa de investigación traslacional bajo el nombre de “Células madre y cáncer de mama”. Este trabajo propondrá nuevas dianas terapéuticas sobre las que desarrollar fármacos, así como dianas pronósticas y diagnósticos para el abordaje clínico de los pacientes con cáncer de mama.

¿Cómo valora el papel que desempeñamos en general los diferentes agentes del sistema de innovación: universidades, centros tecnológicos, organismos públicos de investigación, etc. y cómo valora la colaboración concreta del Grupo Zeltia con estos agentes?
Las universidades desempeñan un papel clave en los propósitos y ambiciones de los países por ser líderes en innovación y las ventajas que esto representa en materia de riqueza nacional y empleo. La estrategia actual del crecimiento se sustenta cada vez más en la innovación y el conocimiento, también con componentes locales. De todo esto, cabe deducirse que cada vez somos más conscientes del papel de las universidades como motor de la innovación y la competitividad. Esto son buenas noticias. Aunque creo que es oportuno en esta coyuntura preguntarse en qué medida están las universidades preparadas para poder asumir con eficiencia estos nuevos retos.

Por ello creo que los centros tecnológicos (CTs) se deben convertir en el primer cliente de las universidades. Dentro del sistema de I+D+i, cada agente se puede identificar con una fase del proceso: las universidades se dedican a la investigación básica, científica, al igual que los OPIs. Los CTs a la investigación más aplicada, y las empresas a la parte de desarrollo, innovación y lanzamiento del producto /servicio al mercado.

La universidad y los OPIs son los encargados de aportar al CT el conocimiento científico más específico que el CT no tiene. El CT tiene que ser el intermediario entre la universidad y los OPIS, que realizan investigación básica, y la empresa, que es la que implementa dicha investigación y la lleva al mercado. El CT debe ser la interfaz para que la labor de investigación científica tenga un impacto en la sociedad. Por tanto, el CT debe, por un lado, buscar la aplicación práctica de las investigaciones universitarias y adaptar la tecnología a las empresas y, por otro, guiar a las universidades para que entiendan las necesidades de las empresas, que son las que conocen su mercado, y a la vez, orientar las áreas de investigación de las universidades. Así es por lo que considero de máxima importancia la incorporación a los CTs de personal altamente cualificado con conocimiento de la industria real. Además los CTs deberían fomentar las estancias del personal del centro en las empresas para que de esta forma puedan poner al día sus conocimientos sobre la industria y los productos que sus empresas y clientes desarrollan. No es que hasta ahora esto no ocurra, pero tampoco resulta algo habitual.

Nosotros creemos firmemente en el establecimiento de una red de excelencia basada en colaboraciones y en compartir información relevante a I+D para y por el beneficio de las empresas que apuestan por la innovación es nuestro país y fuera de él. Zeltia trabaja en este objetivo, mediante colaboraciones con más de 200 universidades, centros tecnológicos y OPIs.
 
info:  Clara Bilbao,  bilbaoc@gaiker.es

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